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29 dic 2014

Había una vez... (Ojo de Luna)

Había una vez...
una linda cachorrita de lobos que vivía con sus padres y su manada, crecía, maduraba, cada vez más hermosa, cada vez más independiente.  Su nombre era Ojo de Luna.
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La manada vivía en los bosques, su familia pasaba los inviernos entre abrazos y juegos, cazando los animales del bosque para alimentarse, hasta que un día todo comenzó a cambiar.  El bosque se llenaba de concreto: edificios, calles, avenidas, todo era muy extraño, animales que caminaban en dos patas y que les tenían miedo.  Solo algunos se atrevían a jugar con ella.
Cuando la luna aparecía en el horizonte los niños de esa otra manada y Ojo de Luna aullaban hasta quedar sin aliento, ese era uno de sus juegos favoritos.
Sin embargo, los adultos de esos animales que caminaban en dos patas sí que le tenían miedo.  Y cada vez que Ojo de Luna se acercaba a las casas de los niños para jugar, los adultos la ahuyentaban con sus escopetas.
No comprendía, su tristeza era profunda, porque había perdido a sus amigos.  Si, eran diferentes, pero esa diferencia los hacía muy divertidos y a Ojo de Luna le dolía el pecho al ver que los adultos de ese clan la separaban de ellos.
Un día se acercó demasiado a esas casa de concreto... ¡PUM! escuchó el disparo y supo que algo había pasado.  Le habían herido en la pata delantera.  '¿Qué hago? ¿Me voy a morir?'  Se preguntaba Ojo de Luna.  Y mientras la sangre fluía, ella se arrastraba hacia su manada.
Mamá y papá corrieron a socorrerla, sin saber qué hacer y escuchando los comentarios del resto de la manada...'No debió ir hacia allá.  Los humanos siempre son crueles con nosotros.  Le dijimos ya que no debía ir.' Los padres de Ojo de Luna llegaron al Gran Lobo Sabio de la manada para que los ayudaran a cuidar de su pequeña.
Gran Lobo Sabio la miró con dulzura en sus ojos, su vida traspasaba las barreras de lo conocido y las palabras mágicas que pronunció, la ayudaron a levantarse y a sanar:
"Amada Ojo de Luna, los humanos nos miran con temor porque no nos conocen, temen todo lo que no pueden controlar, y tú querida eres un espíritu libre.  ¡Recuérdalo siempre! Habrá alguno que se acerque porque te conoce, habrá otros que se asustarán como sus padres.  Y eso está bien.  Somos diferentes aunque seamos uno. Que tu pata herida sea señal para que te reconozcan tus amigos!".
Elisabeth Tepper Kofod
29 dic 14

Facilitadora de Procesos de Transformación
Genuine Contact Trainer & Co-owner

Master Practitioner. Coach & Trainer PNL
Terapia Sistémica - Constelaciones Familiares
A proud member of the Five-to-Fold Facilitation Team

+34 667 84 68 62

Próximos talleres: 
08, 15 y 22 de enero de 2015 - Arcanos Menores - Introducción al Tarot - Herramienta de Crecimiento Personal
10 de enero - ¡Llegó el 2015 y con Proyectos Claros!
29 ene, 05 y 12 de febrero - Simbología y Significado del Tarot de Rider-Waite
A partir del 03 de febrero (32 semanas) - Formación TAROT - Coaching for Life

7 ago 2014

El Reino Mágico de los Deseos.

Comparto una nueva metáfora, de mi alumna de TAROT-Coaching for Life, Ana Bauza.

Hace mucho, mucho tiempo, existía  una lejana y maravillosa tierra  conocida como el  Reino Mágico de  los Deseos.
Como en todo Reino Mágico,  sucedían cosas inexplicables y sorprendentes para cualquiera que no

viviese allí.  Todos los niños tenía un don muy especial y ese  don consistía en que ellos  podían pedir un deseo, el cual  se cumplía a cabalidad, siempre y cuando ese deseo fuera hecho con la fuerza del corazón y con buenas intenciones.
 Ah, pero  aunque pidieran su deseo,  los niños no podían saber en qué momento o cuando su deseo sería cumplido.
Algunos niños, se iban olvidando del deseo conjurado al pasar el tiempo  y eso era muy extraño, tratándose del hecho de que vivían en el propio Reino Mágico de los Deseos y no había razón alguna para pensar que sus deseos no se realizarían. Sin embargo, a veces,  eso sucedía.
En las afueras del Reino vivía una hermosa e inteligente niña llamada Laura. Laura no podía entender cómo era posible que algunos niños con el tiempo pudieran olvidarse de sus propios deseos.  Se entristecía al pensar  en esos niños  y en lo lamentable que podía ser el  llegar a grande y no recordar aquello que el corazón deseó alguna vez con tanta fuerza.
Laura se propuso encontrar la causa de semejante disparate y para ello debía recorrer un largo camino. Tomó una libreta y un buen lápiz y comenzó a hacer preguntas a los niños y adultos para averiguar cuáles eran sus deseos,  si habían hecho uso del don que les fue otorgado y poder encontrar los deseos cumplidos que otros habían pedido. Sin lugar a dudas eso demostraría que  había que confiar en la fuerza del corazón y eso era para ella la fe.
Y así lo hizo. Su libreta estaba repleta de historias de deseos cumplidos. Se emocionaba en pensar cuando pudiera compartir todo eso con su familia  y amigos y especialmente con aquellos que se habían olvidado de sus deseos. Todos los días había otro sendero que cruzar y otro deseo por descubrir.  Pero de  tanto caminar y preguntar  por diferentes caminos, se fue alejando y alejando  y al tiempo se encontró perdida en un bosque, lejos de su hogar. Sentía mucho miedo. Qué puedo hacer ahora, se preguntó. Aunque Laura no había hecho uso de su don  pensó: no puedo  usar mi deseo solo para pedir regresar a casa, eso sería muy egoísta de mi parte, además sé que puedo encontrar el camino de regreso de alguna forma. Y con mucha fé,  Laura esperó y esperó,  hasta que  por fin,  se topó con un anciano venerable  que venía de otras tierras. El anciano compartió sus provisiones con la niña, le dio de beber agua fresca de manantial calmando su sed  y luego la acompaño por el bosque de retorno al sendero. Allí el anciano le contó un secreto. El ayudaba a las personas extraviadas  a encontrar su camino, especialmente aquellas que como Laura tenían fé. Le dijo  también  que a diferencia de ella había muchas personas por esas tierras que estaban extraviadas y que él  necesitaba ayuda porque eran muchas.  Eso a ella le pareció algo muy grande, más grande que ella misma,  pues era lo que ella quería hacer y estaba haciendo de alguna manera.
Laura  regresó  a casa sintió alegría y emoción al ver a su gente y su familia, que no habían dejado de buscarla  en todo momento y les contó del anciano y de todos los deseos realizados que había encontrado en su camino y que tenía en su libreta.  Pero no podía olvidar al anciano y en todas esas personas perdidas.  Ella sabía que ese encuentro no era causal y tenía que regresar con él. Estaba convencida que había nacido para ayudar a otros a encontrar su senda y a descubrir la fuerza de sus corazones. Entonces decidió usar su don y pidió su deseo. Su deseo fue  que todo lo que ella hubiese querido para ella en el Reino Mágico de los Deseos se lo concedieran al próximo niño o niña que llegase extraviado al Reino y  ella aún sabiendo del amor de sus padres regresó con el venerable anciano a cumplir con el deseo que tenía para sí misma.

Otra metáfora...

Había una vez una familia de aves con su amarillo brillante, de los Jilgueros, de esos que llaman Chirulí.
La última ave nacida, nunca aprendió a volar, ni siquiera sabía que podía hacerlo. Papá y Mamá siempre estaban allí, protegiéndola, dándole todo lo que necesitaba y volando por ella cuando se necesitaba salir a buscar algo, total, era la más pequeña, ellos vivían para ella.
Un día mamá se fue y no regresó más, la pequeña ave estaba asustada, no sabía qué hacer, no sabía dónde estaba su madre… la buscó en el nido, se asomó afuera pero estaba muy alto. Tuvo mucho miedo. Papá ave nunca estaba en el nido, estaba como aturdido también por la ausencia de Mamá Ave.
Al pasar los años, el ave quiso saltar del nido, a ver si encontraba a su madre, o si corría con la misma suerte de no regresar más. En eso por naturaleza comenzó a aletear y a medio volar. Ella no sabía qué era eso que la hacía flotar en el aire, dando traspiés y golpes cayó al piso.
Otra ave adulta, muy sabia, que veía todo el escenario se acercó hasta donde cayó la ave, y le preguntó:
- ¿Qué intentabas hacer?
- Necesitaba salir de ese nido e intenté volar-Respondió. Pero ya viste, creo que no nací para volar.
El ave grande, con toda su experiencia le dijo: 
- El volar no depende del tamaño de tus alas sino de la confianza  que tengas en ti mismo.
Por Ysneida Olivares

5 ago 2014

Cuchara y Martillo se Encuentran. Una metáfora por Tamara Velásquez

Durante la formación de Tarot-Coaching for Life enseño a mis alumnos diferentes técnicas de Programación NeuroLingúística que considero útiles a la hora de ser un coach de vida.  Entre ellas, la metáfora, los cuentos, los símiles que nos ayudan a ver nuestra vida como una historia.
Comparto la metáfora de Tamara Velásquez

Cuchara y Martillo se Encuentran.

Había una vez una cuchara de plata, que siempre estaba allí para servir la sopa cuando este era el menú, los dulces que se hacían para la familia y alguna que otra medicina, siempre estaba dispuesta y feliz al realizar su trabajo, a veces se ennegrecía con el tiempo pero sabía que con un pañito, siempre ese brillo característico del metal del que estaba hecha, salía a flote.
Cuchara conoce a Martillo, una vez que había que clavar un cuadro en la cocina; Cuchara maravillada por la habilidad, la fuerza y la persistencia de martillo, decide preguntar: "Martillo ¿cómo hago yo, para tener tu fuerza, para clavar en tan duras superficies?, ¿tu persistencia con los amigos clavos, que aunque se doblen …los puedes sacar y  comenzar de nuevo?, ¿y tu habilidad de hacer tan rápido y bien tus trabajos que los amigos clavos quedan firmes, y pueden sostener tan bellos paisajes?"

"Amiga Cuchara", respondió Martillo, "Yo estoy dispuesto a enseñarte, con amor y disciplina, solo debes moldear tu cabeza, estar dispuesta a perder el brillo de la plata, por un metal mas fuerte como el acero, engrosar tu mango, para que tu tronco y pies te sostengan y te hagan firme. Pero, sobre todo… ser persistente, hacer tu trabajo con amor y no entristecer, porque algún amigo Clavo se pierda.., no pueda con la superficie.., o no siempre sostenga un hermoso paisaje. Ese es solo su trabajo... Estas dispuesto a hacerlo?"

29 may 2012

PNL en Constelaciones Familiares - 27 may 2012

De nuevo, gracias Astrid por brindarme la oportunidad de compartir algunas herramientas de la Programación NeuroLingüística con tus grupos en formación.
Siempre me asombra lo mágica que es la PNL, mostrando nuevas aristas y oportunidades para todos.
Este taller fue facilitado con una técnica llamada Whole Person Process Facilitation (Facilitación de los Procesos de la Persona en su Totalidad) del programa Genuine Contact(TM) y en el enfatizamos el sentarnos en círculo, tomar un objeto y presentarnos, las campanas... entre otras cosas.


Y de nuevo a la PNL y Constelaciones Familiares.  Es bien conocido que el fundador de las Constelaciones Familiares, Bert Hellinger es un experto en PNL, especialmente en lenguaje hipnótico y metáforas.  Cada una de sus visualizaciones está lleno de frases que inducen rápidamente un estado de trance en quien lo escucha.  ¡Que manera magistral de usar estas herramientas!
Astrid Kassert, mi maestra de Constelaciones Familiares, por su parte, es una artista acompasando a futuro, reconociendo una metáfora y anclándola en el momento más oportuno para que se convierta en un recurso para sus clientes.
Durante este breve taller tuve oportunidad de compartir con los participantes algunas de las herramientas que consideramos son de utilidad en el trabajo del constelador:
  • Las Presuposiciones de la PNL.  Creencias útiles que nos permiten tratar a nuestro cliente como un ser íntegro y con recursos, entre algunas que enfatizamos
    • El Mapa no es el Territorio.  Con un ejercicio que muestra como cada uno de nosotros percibe la realidad de forma tan diferente.
    • Mente y cuerpo son partes indivisibles del mismo sistema... hmmmm... fue divertido ver como nuestro cuerpo es capaz de seguir instrucciones simples y precisas.




  • Los 5 sentidos que nos permiten percibir el mundo. Y los filtros que representan nuestras preferencias.
  • Reconocimos que asociarnos a una situación emocional la vuelve más intensa, mientras de disociarnos de ella nos permite ver sin tanto enganche emocional.
  • Aprendimos que la comunicación es mucho más que lo que se dice.
    • Preguntar, preguntar y preguntar.  Y cuando nos cancemos de preguntar... ¡preguntar!
  • Y finalmente creamos un ancla que nos permite percibir las situaciones, quizá con un poco más de humor.
Gracias de nuevo Astrid... siempre tan divertido!!!
Elisabeth


26 may 2011

El vuelo de butterfly


En una zona de muchos árboles verdes de fuertes raíces y tallos frondosos, con una brisa fresca continua que traía consigo un olor a mastranto que inundaba por completo  todo lo que tocaba, se podía sentir el calor del día y el frio de la noche, los destellos de luz se filtraban por entre las hojas, dando un espectáculo sin igual de distintos colores cual prisma de luz, se podían escuchar cuando te relajabas, a los pájaros y si te relejabas un poco más, al mismo silencio; era sin duda un paraíso un lugar excepcional único en donde cualquiera podría sentirse cómodamente a gusto, seguro y tranquilo.
En la copa de uno de esos árboles vivía una familia de Halcones primitos, Pequeños halcones primos del halcón peregrino, que celebraban la llegada de una nueva integrante en la familia, los padres la llamaron Butterfly, por sus hermosos colores que parecían una mariposa. Butterfly era la menor de una familia de tres hermanos Halcones, el mayor le decían el mago, por su capacidad de cambiar las cosas casi que de una manera mágica y luego estaban el catire con un plumaje inigualable con colores muy parecidos a los de butterfly y el pecoso llamado así por sus manchas en su blanco plumaje.
Desde pequeña butterfly contó con las mejores atenciones de todo la familia, dado que no sólo era la mas pequeña de la familia, sino que además era la única hembra de las crías, la diferencia de edad del mago y el resto de los hermanos era importante por lo que era muy fácil de verla como un pequeño regalo enviado por dios.
Muchas lunas pasaron, el aire traía nuevos tiempos,  el mago, el catire y el pecoso, fueron convirtiéndose en halcones listos para arrancar a su punta del árbol y formar su propia familia, sin embargo, butterfly abarrotada de tantas atenciones no había logrado volar, el exceso de cuidado por parte de toda la familia y la avalancha de amor a esta criatura era tal, que ella no sentía necesidad de volar a buscar sus alimentos y de conocer el mundo. ¿Se preguntaran cuantas veces pasa esto en las distintas familias del reino animal?. Pues seguramente mas de lo que pudiésemos imaginarnos.
Butterfly crecía pero no salía de su nido, ya sus hermanos no le daban tanta atención porque cada uno tomaba su propio camino, sin embargo los padres se empeñaban aun mas en tratarla mantenerla y retenerla como si fuera un pichón recién nacido. Cuando ella trataba de dar un paso fuera del nido por su propia cuenta, alguno de los padres inmediatamente se colocaba al lado hasta asegurarse de que volviera a la protección del nido, ella acostumbrada a eso no ponía mayor resistencia y cómodamente seguía recibiendo sus beneficios.
Un día butterfly salió de su nido a escondidas y en esa rama se encontró a un zamuro, el zamuro era todo lo contrario a los Halcones, no cazaba sólo comía carroña, desperdicios, era negro y feo, relacionado en la mayoría de los lugares con la basura y no eran queridos en ningún lado. Pareciera que a los zamuros no le importa moverse para conseguir su alimento, sólo espera a que esté un desperdicio para tomarlo y comerlo, lo fácil por delante.
De  manera increíble butterfly se hizo muy amiga de los zamuros, podría ser porque vio en ellos parte de su condición, ella le llevaban todo sin moverse sin trabajarlo o ganarlo, el zamuro esperaba con flojera y tranquilidad que su comida llegara para acercarse y fácilmente tomarla; o quizás por una forma de protestar en contra del supuesto yugo de sus padres, buscando todo lo contrario a un Halcón.
Esta situación volvió loco a la familia de Halcones, El mago, catire y pecoso salieron a la defensa del nido mientras desesperadamente los padres solicitaban por ayuda, los halcones atacaron a cuanto zamuro se acercaba, pero nunca se preguntaron si realmente butterfly quería ser defendida y aun mas porqué? quería ser como un zamuro o si realmente ella sabía lo que era ser un Zamuro.
Muchas lunas pasaron y muchas guerras entre Halcones y Zamuros se dieron, los padres no quería salir del nido por miedo a que butterfly se fuera con un Zamuro, después de tanto esfuerzo, tanto amor y tanta dedicación.
Butterfly por su parte se había convertido en un zamuro por dentro, su frustración de no poder volar, ahora que quería salir con sus amigos zamuros, la convirtió en odio, transformándose en algo totalmente contrario a lo que había podido ser el destino de lo que cualquier familia de halcones se hubiese imaginado. Butterfly salía a jugar en las ramas con los zamuros pero era incapaz de abrir sus alas y volar a vivir sus propias experiencias y proveerse su propia comida, por un lado quería ser y peleaba por tener los beneficios de un Halcon adulto, pero por otro lado esperaba todos los días la ración de comida que le daban sus padres y seguía durmiendo cómodamente  en el nido de ellos. Llena de frustración y de odio a quienes durante toda su vida le dieron todo lo mejor de lo que estaba a su alcance.  Butterfly se había convertido en un problema que de seguro nadie quiere consigo.
No sabemos que fue lo que pasó, quizás hubo aires distintos, falta de comida o movimientos migratorios que generaron cambios bruscos en la sociedad de los Halcones, quizás un rayo de luz de luna en la tibia noche de la sabana iluminó el sueño de los padres y de butterfly; y de repente, mágicamente una mañana cualquiera comenzaron los cambios.
Los Padres comenzaron a seguir con su vida, con mucho esfuerzo para dejarle espacio a butterfly y comenzaron a disfrutar del resto de la familia. Un día empezaron a viajar a otros lugares y otros bosques llenos de nuevas experiencias, y fueron dejando que butterfly comenzara a procurarse su propia subsistencia, trataron de no seguir imponiendo barreras para que ella siguiera en su relación con los zamuros y ella por su propia cuenta, se diera cuenta de que eran animales carroñosos, flojos y sucios, que no hacían mas nada que esperar por su comida. Ya era decisión de ella, si quería estar con ellos o no. La decisión que tomara ella debería ser asumida por ella misma con responsabilidad y asumir las cosas buenas y no tan buenas que vengan acompañados de esa decisión.
Ella comenzó a aventurarse por otras ramas del árbol y empezó a conseguir algunos frutos para comer, y también se dio cuenta que la comida no era tan fácil de conseguir y que con frutos  y la amistad de los zamuros, solamente no podía subsistir, que debía volar para poder conseguir mas comida con que pudiera asegurarse la subsistencia que si quería vivir como un Halcón, poco pueden dar los Zamuros por mucha buena intención que tengan. Entonces decidió abrir sus alas y volar, volar libremente, sin ataduras, sin rencores y dejar su frustración y  temores a un lado, en el pasado.
A medida que volaba y aprendía del mundo comenzó a darse cuenta que valor tenía cada una de las cosas que le fueron dadas a cambio de nada; la comida, el nido, el afecto, los conocimientos.  Cada vez que vivía un poco mas, entendía lo que era el mundo, un lugar divertido, amistoso con miles de oportunidades para quienes quieren trabajar por ellas con amor y dedicación; entonces logró empoderarse de todas y cada una de las herramientas obtenidas de las vivencias y conocimientos que tanto se habían esforzado por entregarle su familia, logró darle valor  a cada una de ellas y entendió lo dichosa que había sido, ahora estaba lista para seguir con su camino sin mirar atrás dejó todo  y vivió su propia aventura.
Dicen que cuando Butterfly encontró el valor de los Halcones, logró buscar un Halcon como sus hermanos como su papá aunque con un plumaje distinto y otra forma de cazar y vivir, y tuvo una familia, lo mas curioso es que cuando vio la cara de su primer pichón con lágrimas en los ojos recordó cada cosa buena de su niñez y agradecida con la vida estuvo lista para seguir su próximo paso, ser un Halcón madre. Pero ese, ese es otro cuento.
Hermann Díaz
25 mayo 2011

16 abr 2011

Lección de Cocina…

Para: Lissette
Lección de Cocina…
En la ciudad de Caracas, en una de las zonas mas privilegiadas por su ubicación y variedad comercial, existía una cuadra muy famosa, reconocida por sus restaurantes los cuales no solo gozaban del beneficio de ofrecer variedades, especialidades y sabores  diversos, también los hacia especial la extraña magia que los caracterizaba debido a que las personas que tenían la suerte de probar sus platos de ensueños nunca podrían dejar de hacerlo. Pero a un costo muy alto, la espera de tener que reservar con 6 meses de anticipación.
Un día, dos cocineros de restaurantes del mismo ramo gastronómico de esa cuadra, decidieron hacer una investigación.
A pesar de que sus clientes estaban muy contentos,  sentían rabia de no ser los únicos queridos del lugar. Observaban con envidia como sus clientes frecuentaban el restaurante de su competidor sin entender por que no dejaban de hacerlo si sus platillos mágicos al parecer, por lo que escuchaban entre comentarios de pasillo y halagos eran los mejores.
Por esta razón decidieron investigar a sus clientes…
Acordaron utilizar una tarjeta que seria entregada a sus clientes después de terminada su comida, donde se les decían…
Después de terminada su delicia gastronómica para la que nos hemos esmerado en servirle, sabemos que volverá, pero lo que no sabemos es el motivo por el cual dejaría de hacerlo. Queremos que sepa el cariño y la delicadeza con la que trabaja nuestro cocinero para hacer de su platillo una experiencia sublime donde olvide los problemas y la tensión de la ciudad. Inundando así sus sentidos desde el primer bocado. De modo tal que   nuestro chef les pide a cambio solamente le permitan saber que es lo primero que sintió al iniciar y terminar su plato especial. Y que razones tendría de probarlo en otro restaurante distinto de tener la oportunidad.
 Es así como durante una semana destacándose con sus mejores platos y especialidades, entregaron todo lo que sabían en la cocina. Realmente esa semana fue todo un derroche de aromas, sabores y halagos… Resulto tan impresionante que la voz se corrió rápidamente en toda la ciudad que parecía querer visitarlos por completa en esa semana de gastronomía mágica para esos restaurantes y sus cocineros estrellas. Uno a uno prepararon sus sugerencias y exigencias de clientes que venían de todas partes, pero sin olvidar entregar la tarjeta donde sabrían la razón por la cual visitarían a su contrincante de la cocina.
De este modo y terminada la semana de rivalidad decidieron tomar un par de días para descansar y revisar juntos las tarjetas con las esperadas respuestas a sus paradigmas. Sorprendentemente encontraron que al inicio, todos sus clientes sintieron felicidad por lograr comer la delicia solicitada, que al final sintieron tristeza por lo difícil que seria regresar al lugar y que las razones de probar otro restaurante era intentar sentir lo mismo que al inicio de cada plato servido.
Así, tras todo un día de meditación y discusión llegaron a la conclusión de que su cocina era la mejor sin importar que los clientes visitaran a su competidor, que el producto del amor y dedicación en su cocina despertaba melancolía y deseos de volver a sus clientes y que el secreto no estaba en saber a quien querían mas sino como lograr atender mas clientes de la misma forma para replicar la experiencia inicial y garantizar que vuelvan en el momento que deseen. Porque aprender a recibir con mas frecuencia a sus clientes, permitiéndoles probar sus delicias producto del amor, cariño y dedicación es lo que los hacia inolvidables en la cocina.


Autor:
Alvaro Murillo 

LA BURRITA AMARILLA.

LA BURRITA AMARILLA.
Por y para María Mercedes Gómez M.

Había una vez una burrita nacida del sol y la luna. Sus crines eran doradas como el sol y su cuerpo era plateado como la luna y el acero. Su papá al verla  tan fuerte, tan grande y tan rubia la llamo con cariño y orgullo: “Mi Burra Amarilla”. Su madre Luna trabajadora, pendiente de los ciclos, las mareas, los lobos…  siempre estuvo y está pendiente de ella: de cuidarla, de alimentarla, de mimarla y el Sol su papá no se cansó y no se cansa nunca de contemplarla.

La Burra Amarilla sabía de sus dones y los usaba con inteligencia, sin grandes pretensiones pero si segura de que su mayor Don era su fuerza y las ganas constantes de trabajar. Ella era así, grande e intensa, rara vez rebuznaba, solo lo hacía cuando: se aburría mucho mucho, u otro animal del monte la molestaba… Allí rebuznaba sí, FUÉRTEMENTE COMO ERA ELLA y si tenía la oportunidad lo tenía cerca, lo pateaba ZAZ!!!! y los mandaba con su fuerza lejos, muy lejos…

Su condición de burra tenía muchas cosas buenas, pero también muchas cosas no tan buenas, ella lo sabía y en la medida de que iba descubriendo dones y defectos los aceptaba como suyos y los integraba a su propia vida (lo bueno y lo malo que ella reconocía  de sí, decía: ESO TAMBIÉN ES MÍO.

La Burra  Amarilla entendía -en su lenguaje de vida- que sus cosas no tan buenas eran su trabajo dedicado a ella misma, a su capacidad de crecer y reinventarse. Todo lo que la burrita quería y amaba lo hacía suyo, esa característica era la razón de muchos placeres y dolores. Todo lo cargaba con ella, sus alforjas siempre estaban llenas, a reventar. Fuerte muy fuerte La Burra… nadie la ayuda porque ella por su condición de burra “puede con eso”.

Una burra apasionada, hace de su carga  su posesión, el hecho de trabajarlo intensamente demuestra que le interesa mucho, cualquiera podría saber aquello y a quienes amaba porque ella lo trabajaba y lo trabajaba. Cualquiera menos ella, que estaba en el trajín de ir y venir y que nada se le cayera.

Había cosas fáciles de trabajar y también cosas muy difíciles de trabajar, aun luego de mucho tiempo, ella sigue cargando con algunos temas que sabe que son difíciles para ella, no los suelta los ama, recuerden, los ama… La burrita puede con eso, lo carga y lo carga, es fuerte, sabe llevar cargas pesadas y si son amadas más y más.

Un día se topo con una pereza que guindaba cómoda en una rama de una mata de mango… inmediatamente la burrita que pasaba por ahí todo el tiempo sin parar, le llamó la atención que La Pereza se movía poco, que no cargaba nada y que además estaba sonreída… La Burra un día le rebuznó desesperada:

-¡QUE FLOJA ERES! -¿QUE HACES AHÍ COLGADA DÍA TRAS DÍA, HORA TRAS HORA, MINUTO TRAS MINUTO? – PARA QUÉ ESTAR COLGANDO ¿NO ES MEJOR CAERSE DE UNA VEZ? -CON TANTO TRABAJO QUE HAY QUE HACERSE Y TU AHÍ COLGADA SIN HACER MAS NADA QUE ESTAR AHÍ, NO LO PUEDO ENTENDER…

La Pereza (aun sonreída y apacible) le dijo:

- yo estoy haciendo el trabajo que tú no haces.

La burra rebuznó otra vez, pero ahora hasta pateó el viento con sus patas traseras.

-¡¡¡¡¡DESCARADA!!!!!- Le dijo a la pereza. Y continuó:

-¿Cómo es eso de que tú estás haciendo mi trabajo? ¿Mi trabajo lo hago yo, yo soy muy responsable, muy entregada a mi causa? Llevo mi carga y no la abandono, ni se la impongo a nadie, respiró profundamente, ya más calmada pero aun agitada y muy desconcertada por el atrevimiento de la pereza.

La pereza le contestó:

-Aquí estoy viéndote y observando con atención todos tus movimientos de día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto. Pensando, reflexionando, e intentando descifrar aquello que te pueda ayudar a hacer el trabajo que tú no haces. Ahhhh!!! También… en mi descanso de verte, medito un poco, me recargo de la energía del sol, disfruto el olor del bosque, siento la lluvia del cielo, saboreo los distintos mangos que me brinda ésta misma mata, y cuando no me vez (porque ya pasaste) amo a un perezo bellísimo, grande e inteligente, al que le gusto mucho, que vive en otra rama de ésta misma mata que me trae loquita por él. Luego vuelvo aquí y espero a que pases de nuevo para seguir pensando, reflexionando e intentando descifrar aquello que te pueda ayudar a hacer el trabajo que tú no haces.

Colorín colorado éste cuento no se ha acabado…

14 nov 2010

Metáfora - Un ser del arcoiris

El arcoíris es un espacio habitado por los seres que crean los colores.
Conocí a un ser del arcoíris… un ser capaz de caminar por la luz que se expande mucho más allá de su propia consciencia.
De cada franja de color extrae una imagen, la rescata del aire, de donde, sólo ella y otros seres como ella, pueden sacar cosas.
En la rutina de un día común, pasa infinitas veces de un color a otro:
Cuando pasea por la línea roja, come fresas y hace trazos apasionados.
En la anaranjada toca mandarinas y dibuja zanahorias, calabazas, flores, mariposas y un crepúsculo.
Salta a la amarilla, recoge parchitas y se llena de sol, para caminar por la verde olorosa a menta y esperanza.
Vestida de azul se debate entre el cielo y el mar.
Al final, en la transmutación violeta, por medio del arte de la magia de sus dones, convierte su arcoíris etéreo de seres de la luz, en elementos palpables para los seres de la tierra.
Entonces nos entrega los colores convertidos en formas, en símbolos, en elementos de inspiración. Nos recuerda que el color de la tierra proviene de la luz y nos enseña a mezclar y separar, lo justo para imaginar.
Así que por instantes nos permite apreciar ese camino de colores, hermoso e impensable, que es su casa… la casa de Gisela.
Por Luisa Laya

Metáforas

Estoy en un cuerpo de fino y abundante pelo, flexible y ágil, tanto que puedo trepar hasta donde quiera y desde allí observar el mundo a mi antojo.
Es que me encanta observar, me mata la curiosidad, me gusta descubrir y sé que aún viendo lo mismo puedo encontrar cosas nuevas, así que no me canso de mirar.
Algunas veces me he golpeado por actuar impulsivamente y brincar sin medir con precisión, pretendiendo ser más rápida que mi presa, por suerte, hasta ahora, mi flexibilidad ha impedido que me haga daños mayores.  Y no voy a negar que por ratos me ha paralizado la frustración de no alcanzar el objetivo, pero mientras lo siga viendo, no tardaré en reintentar alcanzarlo, midiendo mejor o buscando otra estrategia.
Me gusta la paz y la tranquilidad, mis espacios cotidianos y mi almohada para soñar… es tan confortable. Prefiero el silencio o las melodías suaves, mis oídos son sensibles a la bulla y los sonidos estridentes.
Necesito que mi entorno esté limpio, en especial mi arena, tanto como mi cuerpo, que lamo y lamo hasta que me siento a gusto. No soporto la suciedad.
Al final de la jornada, disfruto acurrucándome en un lugar tibio, seguro y amado.
Luisa Laya

26 abr 2010

Métaforas

Por Iliana Palomo. 24 abril 2010

Había una vez una niña que salió de paseo porque se sentía descontenta consigo misma. Sentía una inmensa soledad así estuviese rodeada de mil personas. Triste por su apariencia e insatisfecha con su vida.

Un día un milagro cayó del cielo y se lo colocaron en sus manos.

Un inmenso tesoro, un cofre donde tenía la oportunidad de vaciar su vida de todos los lastres, inconformidades y pesos que en su mochila cargaba.

La decisión de la niña fue tomar el tesoro y abrirlo y durante su recorrido, el camino se ha hecho largo, a veces estrecho, borrascoso, pero, poco a poco ha podido ir vaciando la mochila e ir más ligera en su paseo. Yo no se sentía sola. Y está más satisfecha con la vida que lleva, ha comenzado a llenar su mochila de flores, estrellas y varitas mágicas que la han ayudado en las tempestades, ha llenado la mochila con otras cosas que siente a gusto llevar encima y que sabe que en algún momento le ayudará a protegerse a la hora de enfrentar nuevas situaciones.

Sabe que aún hay piedras que debe dejar, que debe vaciar el peso, pero poco a poco se da cuenta al mirar a su alrededor que ha estado acompañada durante todo el viaje por aquellos magos que le brindaron todos sus conocimientos…

La niña en el camino se ha hecho mujer y agradecida y con sed de vida está ansiosa por usar todas sus varitas mágicas y así en algún momento poderse ver como sus magos, acompañando en el camino a otros seres que lo necesiten.

Colorín, colorado…



Por Aura Gamboa. 24 abril 2010

En lo alto de una montaña nace un riachuelo, sus aguas son cristalinas y transparentes, corre montaña abajo, siguiendo el camino que su cauce le indica. A medida que avanza su correr, va cambiando de forma, es a veces más ancho, a veces más angosto, a veces más frío, a veces más cálido. Se nutre de todo lo que está a su alrededor y a la vez va nutriendo a los árboles y arbustos que crecen a su alrededor.

En algunos trayectos encuentra obstáculos, rocas que lo desvían o árboles caídos que parece fueran a retenerlo, pero el ímpetu del agua y sus ganas de llegar al mar son siempre tan poderosos como para superar esos obstáculos.

En algún momento del camino se une con otro río y forman un caudal más ancho, más fuerte, más vigoroso. Sus aguas se van integrando y el camino sigue y sigue.

En el trayecto hacia el mar son muchas las ramificaciones que se integran a él y también en algunos casos una parte de él se separa formando un riachuelo aparte, aunque las partes siguen siendo completas.

¡Finalmente, el mar, la meta! La integración con el todo. Es llegar a ese lugar donde todas las moléculas se integran, donde la inmensidad es total y somos uno.

Es darse cuenta que mientras más riachuelos se integran a ti, más fácil es el camino. Es ver como ninguna parte que se separa resta, que el todo es siempre más grande que la suma de sus partes y que al final todos los caminos conducen al mar.


23 nov 2009

Un Bosque Muy Especial


Había una vez un bosque muy especial, de esos que solo existen en los cuentos de hadas, ¿o será que es real?
En ese bosque había árboles diversos, todos de flores hermosas y que en algún momento habían dado ricos frutos o estaban a punto de darlos...  Era tan especial ese bosque que como en los cuentos de Narnia, éstos árboles podían caminar y podían hablar, pero por alguna razón creían que sus raíces estaban enterradas en la tierra, creían que la tierra era estática y que su lugar era ese, que no había para donde ir, que tenían que quedarse allí y ver todo igual, conversar de lo mismo y a veces se les olvidaba hasta conversar... algo había sucedido hacía muchos años cuando un hechicero de la oscuridad les dijo..."sus raíces no se mueven, acá se quedarán, sin cambios, sin tiempo, por siempre, jamás"
La tristeza comenzó a embargar a un grupo de estos magníficos árboles, que sentían en sus corazones de madera viva que algo podían hacer... que ellos sí tenían el poder. ¿Pero, cómo hacer para despertar a los demás?  ¿Cómo saber qué hacer?  Así que entre ellos decidieron buscar ayuda...  invocaron la fuerza de los elementos y dijeron:
"Salamandras de fuego,
Ondinas de agua,
Silfos de aire,
y gnomos de la tierra...
ayúdennos para que entre todos, rompamos el hechizo del hechicero de la oscuridad,
ayúdennos a recobrar nuestra libertad..."
Así, entre oraciones y rituales, una esfera de luz apareció entre ellos...
"Acá estoy, es hora de trabajar"
Así fue como comenzó un trabajo en ese bosque muy especial y poco a poco... tan lento como era posible para despertar y tan rápido como para volar, comenzar algunos árboles a mover sus raíces... sus flores cada vez más hermosas, sus frutos cada vez más jugosos y si vieran las semillas... parecían llenas de luz.
Por supuesto, el hechicero de la oscuridad veía con ira lo que estaba sucediendo, así que sus hechizos se volvían más crueles... pero en presencia de esa esfera, no había nada que hacer... la luz es implacable.
Así, como seguramente habrás adivinado, algunos árboles escucharon al hechicero de la oscuridad y se fueron secando, la tierra se marchitaba...
Pero otros, esos que invocaron la fuerza de la naturaleza... de pronto se dieron cuenta que la esfera de luz, se había formado de la luz que todos emanaban de su corazón.
Elisabeth Tepper Kofod
23 nov 2009

21 nov 2009

Metáforas - VI Formación de Practitioners de PNL

Por Ana Bauza: La Elección
Había una vez un pajarito, muy alegre, al que le gustaba cantar. Le era tan fácil hacerlo que no creía que fuese algo especial. Ni siquiera podía imaginar que existieran otros pájaros que no lo hicieran. Vivía tan feliz volando de rama en rama, jugueteando entre las flores y llenando el paisaje con sus trinos.
Al correr el tiempo aprendió otros oficios y tareas propias de las tradiciones de la familia de pájaros a la cual pertenecía y aunque todos cantaban, aprendió también que tenía que ser algo mas que un simple pajarillo cantor, como decía su abuela, eso de cantar era cosa secundaria y exactamente eso fue lo que hizo.
Un día, el menos esperado tal vez, descubrió en las cercanías un extraordinario y hermoso jardín en el que habitaban muchos pájaros de diferentes tamaños y de plumajes de variados y brillantes colores, que revoloteaban en el aire, como suspendidos por la magia del sonido que brotaba de sus gargantas. El pajarito quedó maravillado ante tanta belleza y diversidad sonora. Todo en su cuerpo se agitaba de emoción por tal descubrimiento.
Se dio cuenta entonces que no importaba cuanto éxito podía tener en sus oficios y que el cantar era lo que realmente lo hacía sentir feliz y pleno. Eligió entonces seguir visitando este preciado jardín, en el cual podía cantar y cantar junto a otros pájaros hasta el fin de sus días y lo más importante para él era que otros pájaros, incluyendo su familia y aún los que no podían cantar, también asistían a ese bello espectáculo y agradecían al creador por ese maravilloso don.}


Por Bethsaida Vera:
Los dioses decidieron hacer una travesura. Querían tener con los mortales hijos que tuvieran sus mejores cualidades sin sus defectos. Ese día no se embriagaron como acostumbraban hacer sino que sobrios y de buen humor bajaron a la tierra y sembraron de hijos este planeta. Uno de esos dioses fue Hermes. Él decidió que su hija (porque quería una mujer!) tuviera el don del ingenio, de los astutos pensamientos, de los viajes y los cuentos, que tuviera esa capacidad de ser mensajera de los dioses, y prudente en las relaciones entre los hombres, que pudiera hablar y entender a los dioses y al inframundo y hacérselo saber a los demás mortales, por la habilidad del uso de las palabras. Esta hija suya sabrá que era hija del dios Hermes por ese afán que no sabe de dónde le sale de coleccionar tortugas…

Por Carmen Porras: ¿QUIÉN ERAS? ¿QUIÉN ERES?
Había una vez un bosque hermoso que desconocía que todo lo que deseara, lo podía hacer realidad. El deseaba crecer, adquirir experiencia, ser lo suficientemente sabio para compartir con todos los seres que lo habitaban, ofrecerles su colorido, jugar, reír y madurar sus emociones, sentirlas, aceptarlas y canalizarlas.En uno de sus lugares preferidos, encontró un grupo de mariposas, todas celebraban la llegada de la primavera. Cada una había logrado salir de la pupa y se maravillaban de sus colores y la velocidad con la cual podían volar. De repente, se quedaron pensativas y miraron a su alrededor. Observaban los detalles del bosque y cada una de las mariposas tuvo una grata expresión al respecto: Es hermoso! Es armónico! Es alegre! Risueño! Sereno! Cálido! Se nota que negocia con la naturaleza una y otra vez, ya que se siente que sus elementos alivian la sed, el calor, el frío o el hambre de sus pobladores. Que trabajo debe tener con ella. Mientras el bosque las escuchaba con atención, a quién se referían, con curiosidad hizo silencio.Las mariposas notaron su silencio y con unas sonrisas pícaras le dijeron: nos referimos a ti, bosque. Reflejas y trasmites toda tu belleza. Nos gusta como eres y te queremos dar las gracias por permitirnos estar en tus espacios. El bosque noto con asombro como los propios y ajenos a él, disfrutaban de sus diversas sombras; de su colorido; del cobijo que brindaba. Un poco tímido, el bosque les dijo: Gracias a ustedes por estar en mis espacios. A ustedes les debo el conocerme un poco más y saber que he crecido.

Por Dayana Sulbarán: La Mariposa de Seda
Desde un paraíso llamado Caracas, nace una oruga que siendo la segunda cría de una familia mariposa fue recibida con plantas frescas.Desde oruga se protegió con un capullo respaldado por la familia y amigos. Pasó por el proceso de cambio de oruga a crisalia, pudo estudiar, pasear con sus inmensas alas, adquirió bienes materiales que le permitieron crear un refugio para las constantes metamorfosis realizada...Después de adulta se alimenta libando, sorbiendo el néctar de las flores, en algunas oportunidades se consiguió con nestars amargos, otros dulces, en ambas situaciones siempre expandía sus alas para alimentarse con el color de las mismas, y sentir pasar el aire.Un día la mariposa consciente de ser como un pájaro tambien llamado mariposa que es criado en domesticidad y reconocido por su belleza y agradable canto, delumbró a un macho mariposa, lo conoció en una flor alegre y tierna, ahora viven el presente, sin pensar en que pasará mañana... y aunque la mariposa hembra no ha puesto un huevo, constantemente practican la fecundación, claro ambos apoyados en sus seis patas, toman decisiones juntos... para divertirse y disfrutar la vida que es naturaleza libre...En muchas oportunidades la mariposa a funcionado como una tuerca mariposa para ajustarse sus propios tornillos, en otras oportunidades a sido una especie de candelilla puesta dentro de un vaso de aceite (tambien llamado mariposa) para dar luz a sus amigos voladores...Ahora que conoce el gran oasis llamado P.N.L toma como estrategia el estilo de natación llamado mariposa en donde los brazos se mueven simultáneamente para tener congruencia hacia delante y por encima del agua para conseguir así lo que quiere, lo que siente y lo que le sirve...
¿Qué pasará al final con la mariposa?Seguirá volando, siempre identificando las mariposas guías grandes, que con buenos aires la pueden apoyar para alcanzar su horizonte... y seguir siendo mariposa de seda...

Por Georgina Asfour: Camila y la Gacela
Camila estaba jugando en un parque cuando de repente vio un fastuoso animal. Habían muchos niños pero esa obra de arte solo se acercó a ella. Cuando el bello animal se paró frente a ella, la niña se dio cuenta que era una gacela y le preguntó:
- ¿De dónde vienes y que haces aquí?
- Vengo de un país oriental y hoy te elegí para que seamos amigas. Si quieres te enseño muechas cosas, le respondió la gacela.
- Excelente, y ¿cómo haces para estar tan radiante y hermosa?, le preguntó Camila.
- La gacela respondió: Te cuento que es muy fácil porque la belleza interior se exterioriza. Las Gacelas somos consideradas el símbolo de la gentileza y la elegancia, por eso nos vemos agraciadas. Camila, ten presente que vale más tu belleza interior, la cual exteriorizas con tu actitud. Siente la fortaleza y la seguridad que Dios te regaló, las cuales permiten que se abran tus caminos hacia el logro y el cumplimiento de tus metas.
- Camila le dijo gentilmente: Vamos a casa para que conozcas a mi familia y aprovechas para descansar.
En la noche la Gacela decidió marcgarse y le dijo a Camila:
- Agradece y honra la vida siempre que puedas, porque te revitaliza y te hace sentir más guapa.
Al abrir los ojos, Camila se dio cuenta que había sudo un sueño mágico. Había conversado con una Gacela que le regaló su sabiduría y toda una tarde llena de vivencias maravillosas.


Por María Gabriela Cruces: Tal vez si cada pétalo de rosas se pudiera juntar
Tal vez si cada pétalo de rosa se pudiera juntar, una montaña de rosas treparía al cielo
Como una rosa inmensa agarraría al mundo, tantas rosas se están abriendo cada día a cada instante en todo el año, es una rosa que cambia de color, la rosa viva que cada quien contempla lentamente dentro de sí, copiada en el espejo de su recorrido fiel las rosas son el aroma placentero de la vida.


Por Providencia Caraguiche:
Era una vez una niña inteligente que corría y jugaba bajo la lluvia con dos de sus hermanos y fueron al rió que cruza en medio de los árboles frutales cerca de la casa donde vivía y deciden bañarse en esas aguas iluminadas por los rayos del sol que se veía con hondas y en el cielo un hermoso arco iris multicolor, dentro de esta combinación natural y con la profunda Fe puesta en el creador del Universo la niña ejercita su cuerpo para nadar y bajo la supervisión de sus hermanos decide nadar y lo hace con mucha naturalidad.

3 nov 2008

Metáforas

En esta sección publicamos las metáforas escritas por los estudiantes de PNL.

Las metáforas, como bien demostró Milton Erickson, tienen la capacidad de transformar nuestras vivencias. No sabes como, quizá algún día lo sepas, quizá no, pero los cuentos nos transforman, cuando los leemos y cuando los escribimos también.


Por Maria Antonieta Benedetti, Marzo 2008:
Una vez soñé con vivir de la expresión de mi creatividad. Poco a poco ese sueño se volvió recurrente, al principio no veía la imagen de la creatividad, no sabía que forma tenía solo era una sombra, en mis sueños.
Un día decidí, que al despertarme describiría mis sueños con la finalidad de que al plasmarlos en mi realidad, no serían solo sueños.
Oh sorpresa encontré en mis sueños que la creatividad tenía forma, pero también tenía guardianes que amenazaban con comerme si me acercaba a ella. Un día me dormí con la firme convicción que yo dominaría a los guardianes y sueño a sueño fui venciéndolos uno a uno, con amor..
Solicité la ayuda de las Hadas de la ilusión, que siempre estuvieron allí, en mis sueños y en mi despertar, sin ellas no podía haber vencido a los guardianes.
Hoy sé que este sueño, ya es una realidad.
Y en este momento sé que las hadas de la ilusión, siempre estarán conmigo en todos los sueños que tenga para vencer con amor cualquier mounstruo que se interponga entre mis sueños y yo.


Por Lilian Rodriguez, Marzo 2008:
“ Había una vez en las profundidades de la tierra y en lo remoto del universo, un paraíso terrenal gobernado por cadena de infinitas montañas, con inmensa gama de verdes en su haber, marcadas por el azul de sus frías cascadas y llenas de tanta vida como matices de olores silvestres se encontraban en las frescas flores de primavera. Un único sistema donde la Vida y la Muerte convivían como uno solo y donde el viento que soplaba (ushhfffffffffff…..) suavemente sobre los arboles, los hacia bailar de emoción por la ligereza de sus movimientos; un lugar donde las flores abrían cada mañana ansiosamente sus pétalos para recibir la visita de las abejas, que a su vez con su dulce manjar llenaban de alegría el paladar de los osos y donde los Dioses del cielo se vestían de amarillos, azules o Negros y Blancos para recordarnos que los ciclos están presentes en el firmamento.
Una tierra lejana e infinita donde la Vida y la Muerte habitaban en el mismo espacio; danzando, cantando y armonizando entre ambos el vaivén de todos los elementos y seres que allí vivían. Es de allí de donde vengo, nuestra tribu al igual que el sistema tenía miles de años de existencia y al igual que sus seres había comprendido que la diversidad implica respeto y honra a tanta belleza.
Nos llamaban los COFU, porque las antiguas leyendas decían, que nacimos del CORAZON DE FUEGO de la Madre Tierra y a través del fuego purificábamos nuestro espíritu pasando a las siguientes estaciones de vida; decían que cuando nace un COFU le piden primero al Dios Sol y finalmente a la Diosa Luna que guie a los sabios sobre la energía natural que bajará a este nuevo ser; en agradecimiento se bailaba por días alrededor de las llamas de fuego que acarician el cielo, hasta que finalmente solo el chaman de la Tribu tenia en su sabio haber los cuatro elementos por los que cada ser de la tribu pasaría desde su nacimiento hasta la vuelta al Corazón del Fuego de la Madre. Sin embargo, todo este proceso era muy guardado por los sabios de la tribu, de manera que llegado el momento cada COFU enfrentaba su destino y las pruebas de su propio corazón.
Reconozco que haber sabido el proceso desde niño no hubiese ayudado para nada; porque a la final, como se convierte una lanza en arma?, sino se pule la piedra y no se pasa por fuego y agua para templarla; sin embargo para ser nieto de la chamana de la Tribu “Fenix de Fuego”, no era muy sencillo que me llamaran “corazón salvaje” y así pasé los primeros años de mi vida, “representando” este nombre, lo fuerte que era, lo indomable, y a la final tan solitario, sin creer que podía pedir auxilio, con ganas de ser tocado, besado y pidiendo con los ojos la protección y calor de la Tribu; comparado con “Fuerza del Viento”, ”Trueno fugaz”, “Dulce Amapola”, “Luciérnaga encantada”, me sentía frustrado ya que parecían llevar sus nombre con honra y respeto; y eso no había sido hecho para mi. Pasados 15 veranos, 15 primaveras, ya cansado de “representar” un personaje que no conocía, me acerque a mi abuela y le dije:
- Abuela, Porque “ Corazón Salvaje”?, ¡No entiendo, porque ese nombre! si lo único que siento es que me encierro en el fuego de mi propia alma sin poder disfrutar el fruto de la tierra y el calor de tus brazos! De que me sirve tanto fuego, si las mariposas que posan en mis manos mueren y mi mirada fulmina los pétalos de las rosas! cámbiame el nombre por favor! Imploraba una vez más. Ese día después de 15 otoños y 15 inviernos, por fin hablo de mi origen; me dijo ya estas preparado entonces para iniciar el camino inevitable de todo COFU, un camino donde vas a descubrir el origen para buscar la ruta que te llevara al final,
- “El día que naciste el viento soplo desde el norte con tal fuerza que las llamas del fuego revelador, sobrepasaron la llena Luna, trayendo a la tierra un espíritu insaciable de búsqueda, la busqueda del poder real”. “Corazón salvaje”, sería tu primer juego de poder, el poder que yace en un propio corazón y que abrasa con tal intensidad tu piel; que sientes que es mejor no tocar a nadie, porque a lo mejor quemarías el alma de los que te rodeaban. “Corazón Salvaje” debía aprender que ser parte de una Tribu y de un sistema, implicaba domar el fuego interno para que en vez de quemar diera calor a los que amaba y a lo mejor si la lección era aprendida, podría algún iluminar a quienes necesitarán de él.
Y así, por primera vez después de muchas lagrimas calientes, rodaron por mis mejillas lagrimas que refrescaban mi rostro, lagrimas que llenaban de gozo mi piel ya que por primera vez también sentía fresco el aire que lo rozaba; y así mi abuela invoco a los Dioses haciendo que Fuego revelador apareciera por primera vez ante mis ojos; y allí entré al fuego, lleno de agradecimiento, porque en sus llamas podía sentir lleno mi pecho de tanta suavidad como había soñado que existía, como había soñado que me daban; allí en sus llamas me fue revelado mi siguiente nombre “Corazón Valiente”.
Fue así donde comenzó a explorar las infinitas tierras que lo llevaron más allá de los ojos del COFU, tierras que se extendían en la lejanía y se unían en el horizonte, fue allí; don fué libre de toda comparación, fue allí donde superó el dolor de estar lejos de su tribu y donde sanó las heridas que su propio fuego le habían dejado. Fue allí, donde corrió a su manera, marco su territorio, cazó a su tiempo, aventuró entre osos, jabalíes, arboles y ríos, donde sintió lo suave de las flores, donde escucho el canto de los pájaros, donde habló con el viento del norte, y aprendió que pertenecía a todas las tribus de las altas tierras y a ninguna a la vez; aprendió que elegir lo hacia más libre que nunca y decidió que la experiencia del corazón tenia su razón de ser, en ser compartido con quienes podías amar; supo después de 15 otoños y 15 inviernos que por más que bendijera el fruto de Gaia, solo el calor del hombre era capaz de sanar todas la heridas por completo. Así que después de 15 veranos, 15 primaveras, volvió al regazo de su amada abuela y con un abrazo eterno le dijo: “estoy preparado para ingresar nuevamente al fuego, es hora de seguir cambiando; ahora sé que el fuego revelador es infinito, compasivo y amoroso; y que puedo entrar en Él siempre que haya pasado y superado un ciclo de luna o un ciclo de sol, estoy preparado y lo asumo!
Desde ese día hasta hoy lo llaman “Corazón luminoso”; un corazón que consiguió abrazar sin quemar, un corazón al que el viento del norte preparaba para ser el nuevo chaman, un corazón que encontró otro corazón que reflejaba todo el amor de su ser y al que se unió para empezar un nuevo ciclo, una nueva Tribu; un corazón que aprendió que la Vida y la Muerte habitan en su propio corazón y que el verdadero poder del fuego, es saber cuando usarlo, saber domarlo para abrigar , saber atizarlo para cocinar, saber alborotarlo para proteger y saber expandirlo para crecer.
Y Así es….


Por Fabiola Cova, Marzo 2008
Cuando soy león, disfruto de dejarme admirar, gracil, majestuoso. Sentado bajo el sol observo el espacio, mi territorio, indiferente y atento a la vez. Sólo he de soltar un rugido para que la manada tienda y el latir de ese rugir se extienda en los confines de la selva y lo escuchen todos quienes están alrededor, sabiendo que él no le teme a nada y que dada su fuerza y valentía, sin dejar de lado su belleza, es capaz de enfrentar a animales inmensos y convertirlos en su presa, sólo para nutrirse de ellos. No hay violencia, no ataca por atacar. No tiene nada que demostrar, su serena imponencia lo dice todo y emana respeto ante aquellos que los suelen mirar….


Por Enith Pulido, Marzo 2008
LA NIÑA DE LOS CUATRO ELEMENTOS
Érase una vez en una época pasada que ya desapareció para siempre pero que poco a poco regresará; un bosque lleno de árboles altos y frondosos, árboles plenos de frutos de diferentes especies, flores y arbustos que con sus aromas y colores perfumaban y adornaban el ambiente; en el centro de ese gran bosque se extendía majestuosamente un lago inmenso y profundo, con un agua tan clara que reflejaba todos los colores del arco iris.
En una noche clara de luna, se reunieron todos los elementos alrededor de el, y se preguntaron, que se podría crear, si en un acto de amor infinito se unían en perfecto equilibrio, después de pasar varias horas disertando, decidieron que a la próxima noche de luna llena se volverían a reunir para llevar a cabo su creación. Llegada esa noche, fueron arribando uno a uno, La Tierra envolvió en sus brazos al Fuego y se introdujeron al Lago, el Viento creo una gran burbuja alrededor del Fuego y la Tierra, uniéndose todos en un gran abrazo; y de repente Bang!, hubo un gran ruido, todo el bosque se estremeció, salían luces de colores y humo del lago.
A la mañana siguiente, todas las criaturas se acercaron muy reverentemente a las orillas del lago, porque querían saber cual había sido el resultado de esta unión; y encontraron una bebe, fruto del amor mas puro. Todos estaban felices, había una nueva criatura en el bosque; las aves trinaban alrededor de ella, las flores se ofrecieron para adornar su cabello y perfumarla con sus dulces aromas, el Sol dijo que siempre iluminaría su camino y la Luna le regalo un hermoso traje.
La bebe fue creciendo, todos cuidaban de ella, los viejos árboles y las Hadas del bosque le iban enseñando poco a poco lo que era la vida como ser humano y lo mas importante, le enseñaron que era libre de sentir, de pensar y de crear. Era una niña feliz, no le hacia falta nada.
Una noche, la Luna, que cuidaba muy de cerca todos sus cambios, le dijo ‘’ Ya eres una mujer, haz crecido con todos los cuidados y enseñanzas que te hemos dado, pero en el bosque también hay peligros de los que debes estar atenta’’. Oyó la advertencia pero creía que la Luna exageraba, ¿qué podía pasarle si todos en el bosque la amaban? Su vida siguió como de costumbre pero una tarde se distrajo recogiendo moras silvestres y se fue adentrando mas y mas en la espesura del bosque tropezándose con un hermoso lobo, tenia un pelaje negro, profundo como la noche, era divertido y encantador; entre conversaciones y bromas le dijo ‘’ Quiero que vengas conmigo a dar un paseo por la parte del bosque que no conoces’’ ella dudo por un momento, pero que podía pasarle lo único que ella conocía era el amor. El Lobo negro la fue llevando mostrándole lugares hermosos y poco a poco la fue alejando de lo que conocía, cuando estuvieron lejos el Lobo mancho con lodo su traje de luna, la lleno tanto, que le era difícil caminar, se burlaba de ella cuando le pedía que la ayudara a volver a casa y por el contrario la dejo abandonada en un sitio árido con la tierra resquebrajada por el sol, el lodo se seco sobre su traje y su piel comenzaba a marchitarse. Ella olvido quien era. Perdida en ese desierto, agotada y sin recuerdos, se da por vencida y cree que su destino es convertirse en parte de esa tierra que la rodea, a lo lejos ve algo que se mueve lentamente, hace señas, y al irse acercando se da cuenta de que era otro lobo, trata de huir, pero su debilidad se lo impide, este era un Lobo gris, tenia heridas muy profundas pero a pesar de eso se mantenía en pie, le da agua y suavemente se fue ganando su confianza, ella comenzó a recordar y a recuperar su piel. Se ayudan mutuamente, el la comienza a guiar al camino de regreso, al mismo tiempo que ella trataba de sanar sus heridas, pero eran tan profundas que no pudo hacer mucho por el. Cuando llegan al lado del bosque conocido por ella, el Lobo gris huye porque no soporta el dolor de sus heridas dejándola sola.
Ella no tiene muchas fuerzas pero lucha por seguir adelante, a medida que avanza escucha el susurrar del viento que trae a su mente muchas de las cosas que le habían enseñado los viejos árboles del bosque. Se pone en pie decidida a llegar de nuevo a casa. Paralelo al camino que lleva, va caminando otro lobo, este era un Lobo blanco, en su cara se reflejaba la madurez del que ha recorrido un largo camino, en su cuerpo habían cicatrices y unas heridas que ya le estaban sanando, se ven y el le dice ‘’ Yo también voy a casa’’, pero ella prefirió seguir su camino sola, no quería volver a confiar, continuaban uno al lado del otro pero hacían como si no se vieran. De pronto se sintió el aroma de flores recién cortadas y un tintinear como de campanas que daban distintas tonalidades, eran las Hadas del bosque que venían a su encuentro. Un grupo de ellas la tomaron en sus brazos y la llevaron volando por los aires rumbo al lago que la vio nacer. Otro grupo de Hadas hizo lo mismo con el Lobo blanco. Cuando ella entro al lago volvió a recuperar toda su piel, sus heridas sanaron completamente y su traje de luna volvió a resplandecer como nunca, se sintió plena y segura.
Al ir saliendo del lago vio en la otra orilla al Lobo blanco, convertido en un hermoso príncipe, sus heridas habían sanado y cuando sus ojos se encontraron, ambos comprendieron que no volverían a estar solos.


Por Judith Coronado, Agosto 2008
Judith es una niña que nació siendo un delfín, siempre cariñosa, amorosa, inocente, amable, amistosa aunque un poco tímida en sus primeras primaveras, un poco rebelde, le gustaba hacer las cosas siempre a su manera nada más. Esta delfín en tierra siempre se sintió especial, diferente y única y en un mundo donde todos son águilas, leones y animales terrestres era lógico que siempre se sintiera desencajada… como si no perteneciera a él, lo que la hacía entristecer mucho, mucho, a veces no entendía porque la habían mandado para acá, no le veía el sentido a su vida. Pero también sentía una gran inquietud en su interior como si tuviera un gran potencial que no sabía cómo descubrir ni desarrollar, siempre con deseos de mejorar su vida, como si supiera que allá afuera había algo bueno que la esperaba y tenía un gran deseo de contribuir con la evolución del planeta de manera que su paso por aquí sirva de algo, no solo para ella misma sino también para los demás… y así duro el delfín por un largo tiempo, atrapada en si misma…. Hasta que hubo un día que la delfín rompió sus propias barreras y decidió transformarse en alguien que tuviese más control sobre su vida y para esto tenía que buscar una forma en la que se pudiera adaptar mejor a este mundo y así sentirse más integrado a él, ya que era la única forma de sentirse en mas agrado y confort con su vida……… Así que se convirtió en una mariposa!!! Para poder recorrer nuevos caminos, a través de nuevas formas y colores, para experimentar nuevas horizontes y así tener más libertad de decidir cómo vivir su vida! Y así siguiendo a su corazón conoció cosas nuevas, tuvo nuevas experiencias, se supero a si misma cada vez mas lo que le concedió una mayor consciencia de lo que es este mundo y su gente y le gusto tanto pertenecer a el que ahora busca convertirse en un colibrí para volar más rápido porque su sed de conocer más este bello lugar aumenta, su necesidad de superarse y saberse más grande que antes, de explorar todas las flores bellas que la naturaleza creo para ella, que la alimentaran y la llevaran a descubrirse a si misma, a conocer el tamaño de sus sueños y la voluntad para hacerlos realidad…. A explorar sobre todo esa flor de loto que crece dentro de ella…. Eso es lo más importante…. Esa flor de loto que tanto le costó descubrir pero que ahora valora más que nada y que busca cuidar y cultivar… porque sabe que esto redundara no solo en su propio bienestar sino en aquellos que le rodean, su mundo externo, que a la final es parte de ella misma…. Ahora La colibrí sabe que le falta mucho por recorrer pero también sabe que el primer paso es el más importante y que no importa todas las transformaciones por las que tenga que pasar, siempre que sean positivas, para alcanzar la satisfacción de haber hecho todo lo que estaba a su alcance por hacer de ella y de este mundo algo mejor.... Algo que valga la pena y que sea la promesa de un futuro mejor en dondequiera que sea.


Por Liliam Subero, Agosto 2008:
El Colibrí.
El colibrí es el pajarito que vuela y aletea más rápido de todos los pájaros. Va de flor en flor alimentándose del polen más exquisito. Es vivo, alegre, con muchas ganas de vivir, de viajar, de recorrer el mundo, de aprender y de dar amor en cualquier lugar que este. Es multicolor, todos sus colores son alegres y esa alegría multicolor es la que brinda a todos los que lo ven. El Colibrí, bello colibrí, lleva amor, paz, salud vida y movimiento a quien lo ve. El vive porque vivir es su existencia, porque vivir es su única forma de saber de la vida de la existencia y de elevarse a Dios y conectarse con la tierra Madre de él y casa con toda su existencia. Ese Colibrí comenzó y conoció así su existencia. En la evolución de su vida descubrió que su vida es ver un cielo azul que recorre todo su cuerpo y su cantar lo hace más claro y más bello.
Es un verde que relampaguea el camino, donde el verdor moverá a los que quieren ver el verdor en su cuerpo, donde el Arcángel Rafael se haga dueño de ellos a través de él. Todo su ser aleteando sus alas con plumas amarillas que el Arcángel Jofiel sacude los parpados de quien los ve y siente vibrar la prosperidad que solo Dios nos brinda con su amor limpio, que es la misma pureza cristalina que conlleva a la abundancia.
Tiene el morado transmutador que vuelve su vuelo viajero un sueño hecho realidad donde el Arcángel Zaquiel y la Madre Kwuan Yin solo dejan fluir su color en su cuerpo para que yo y los que me acompañan, en un respiro inunde cada pluma y cada célula de su cuerpo.
El Dorado de sus destellos, son destellos del oro que brilla en nuestros corazones pidiendo unión de la Tierra y el Cielo con la prosperidad que sólo Dios nos manda.
El rojo difuminado es suficiente para darle fuerza al pequeño colibrí que engrandece la energía que sólo nuestro cuerpo requiere para fortalecer cada pluma que quiere volar y dejar su huella en nuestro corazón.
El color naranja, dulzor y cítrico que equilibra su existencia, la dirección de su nidal, el Colibrí solo dice “vuela, vuela” y sentirás tus emociones vivas.
El Rosado, magenta, la intuición, la percepción de saber adónde y cómo ir, el estremecer de cada visión y pensamiento porque Dios quiere que sea así, nos guía. Una flor rosada intenso que nos abre al amor cuando el rosado se une con la esencia sentimental. Volando Dios hace que vuele y acaricie en su volar nuestro corazón, sediento de amor y comprensión.
El Colibrí sigue volando en la inmensidad y sabemos que su camino, que es el nuestro, en la Corona nos hacemos uno en la búsqueda de Dios, uno en la búsqueda de nuestro fin, en hacernos uno con nuestra Fuente, con nuestro Padre y Madre creador celestial.
El colibrí y yo, Dios y Nosotros, el amor hecho uno, todos nosotros unidos, Dios en uno.
No supe lo que era volar, no supe lo que era amar, la plenitud, El Tao, no se puede definir.
En ese sublime momento llegó una tormenta que hizo que el Colibrí diera vueltas y vueltas y se sintiera desconcertado. Con el pasar del tiempo se fue recuperando y esforzándose para volver a emprender su vuelo. Con la ayuda de todos sus amigos abrió la ventana al arco iris del éxito y se lanzó a volar y a ver a Dios dentro de él y en todo lo que existe. Dió su paso definitivo y productivo para él y para todos, está en su realización.
Ya El Colibrí sabe volar y sabe amar, ahí va…


Por Mercedes Barrios, Agosto 2008
Había una vez una conejita que corría por un bosque en busca de lindas y nuevas experiencias, se preguntaba a si misma, ¿cuando me ocurrirá algo grandioso, increíble y que llene mis expectativas de ser inmensamente feliz? Los días pasaban y nada interesante ocurría, un día habló con su esposo conejo, y le expreso su inquietud de transformación, y le manifestó su falta de seguridad.
El conejo le dijo:
- Tienes que tener fe en ti misma conejita, debes saber que tú puedes lograr todo lo que te propongas. Lo bueno, lo grandioso vendrá a ti cuando tu creas que eso es posible.
Ella le respondió:
- Ah, pero habrán cambios en nuestro hogar, ¿crees que eso no te afectara?
El dijo:
- Claro que no, la felicidad que hayas encontrado la podemos compartir entre todos. Si tú eres feliz, nuestros hijos y yo seremos felices, solo tienes que atreverte a conseguir tu anhelado sueño y tendrás el éxito total.
Ella le contesto:
- En verdad conejo mi anhelado sueño es muy importante para mi, deseo poder transmitir a los animales del bosque todos los aprendizajes que tengo, para ayudarlos a encontrar la felicidad y la luz en el camino del amor, la bondad y la fé en si mismos esto hará que yo sea inmensamente feliz.
De seguro lograremos tener el más bello y armonioso bosque que hayas imaginado.


Por Orlando Guzman, Agosto 2008
Una vez yo me detuve en un pueblo y observé una discusión entre presuntos expertos que sostenian contrastantes puntos de vista. Un hombre alto y flaco decia: “Eterno es el mundo, esta es la verdad”. Otro de baja estatura y gordito decia: “Eso es falso, yo tengo las pruebas”. La discusión continuaba ofendiendose uno al otro. Entonces yo dije: “Estos disidentes, hermanos que tanto discuten, son ciegos y nada ven, no distinguen lo real de lo irreal. En otra epoca había un hacendado en esta comarca. El llamó a un joven y le dijo: ven buen hombre y reúne a todos los ciegos de la localidad en la plaza y les enseña mi hermoso caballo para que cada uno lo toque en sitios diferentes. “Muy bien señor “ dijo el hombre e hizo lo que se le había pedido exclamando: “! Oh ciegos, este es un caballo”!. El que le tocó el lomo dijo que era “un granero, el que palpó los dientes dijo que era “un arado2 y así cada quién decia algo distinto. Luego empezaron a pelearse gritando: “Es eso”, “No es eso”, y así sucesivamente, hasta que empezaron a darse golpes.
Entonces hermanos, el hacendado se deleitó con la escena y se rió mucho. Yo dije:”Así son esos disidentes, son ciegos, no ven, no conocen la verdad,y sin embargo sostienen que es de tal y de tal modo”. Nuestra mente es así, opinamos en base a las percepciones sensoriales y nos llenamos de ilusiones sin diferenciar lo real de lo irreal. El dedicar nuestra existencia a buscar la verdad, a entender quienes somos, nos impulsará a encontrarnos a nosotros mismos y por consiguiente a lograr la tan anhelada paz interior. A disfrutar de una vida feliz, sanando nuestra existencia con un trabajo espiritual consciente y constante, el cual solo se logra a través de la purificación, el servicio o dicho en otras palabras, se trata de sanar nuestros cuatro cuerpos en evolución: físico, mental, emocional y espiritual, cuestión que alcanzaremos cuando tengamos los pensamientos, sentimientos, palabras y obras correctas. Se trata también de practicar el servicio, que no es otra cosa que cultivar la caridad, ayudar a nuestros semejantes de manera desinteresada sólo por amor al ser humano. La vida es toda una experiencia. Es para sentirla, no sólo para pensarla, la creación es una experiencia viva. El mito es creer que somos criaturas , el hecho es que todo lo que experimentamos en nuestras vidas lo estamos creando, estamos conscientes o no de ello. Este es el tiempo de develar el mito y así dejar de ser victimas o criaturas sin control y crear nuestra vida como realmente queremos, de una manera libre y espontánea, deliberadamente. Quien siente, vive y puede crear, quien no siente sólo piensa. Yo creo ( manifiesto ) loque creo ( considero cierto ) , porque creer y crear son un mismo movimiento. La causa de mi presente es mi pasado así como la causa de mi futuro será mi presente. Conociéndome a mi mismo seré libre y fuerte y dejaré de ser un titere de las circunstancias. Yo mismo soy mi destino y nadie puede sustituirme en la construcción de mi destino. Finalmente, creo todo lo que creo porque creyendo estoy creando todo lo que se manifiesta en mi vida.


Por Yajaira Lastra, Agosto 2008
Esta era una princesa que estaba dormida, un día llego una hada la toco con su varita y la princesa despertó de ese profundo sueño y se di cuenta del tiempo perdido, decidió emprender un viaje donde aprendió que nunca es tarde cuando se tienen las ganas de aprender y tuvo la suerte de encontrar en su camino personas maravillosas que le extendieron las manos; le enseñaron lo hermosa que es la conexión con dios, también encontró dos hermosos niños que le llamaron mama.
Desde ese momento sintió un inmenso sentimiento de amor y le dio gracias a dios por enseñarle lo grande que es la vida y lo maravilloso de aprender, que cada día hay nuevos retos para lograr un mejor conocimiento, donde ella sintió paz y felicidad. A partir de ese momento se sintió dichosa de ser una princesa muy querida.


Por Silvia Fernández, Noviembre 2008:
Aquel día decidí nacer de nuevo, aún no se que forma tengo, sólo se que todo está oscuro, no estoy segura de estar dentro o fuera de quien deba traerme acá.
Oigo algo pero muy lejos… ya no está tan oscuro pero se siente igual sólo que un poco más frío, al menos puedo moverme más, creo que ya estoy afuera.
Hay una luz pequeñita a lo lejos, no se que será pero voy a seguirla, suena divertido.
Luego de un largo rato nadando la luz ha desaparecido, Mía estaba perdida en la oscuridad de lo profundo del mar.
Qué he hecho!!?, ahora no se dónde estoy, no hay nadie por aquí. Mía observa hacia arriba y ve que hay más claridad, así que decide nadar de vuelta a la superficie.
Ahh, que luz tan hermosa! Se siente muy bien, me calienta el cuerpesito. Por primera vez los ojos azules de Mía veían el sol, su impresión fue tal que nunca olvidó esa imagen, el sol brillaba como nunca y luego de venir de las profundidades el resplandor la enceguecía.
Mía estaba realmente feliz, saltaba en la superficie una y otra vez, sentía que volaba cuando estaba fuera del agua. En uno de sus regresos al mar conoció a Eddy en la columna de burbujas en la que se sumergía.
Eddy era un pececillo plateado muy pequeño en comparación con el tamaño de Mía, sus curiosos ojos negros lo hacían ver divertido por lo que Mía decidió acercarse y juguetear con el.
Me gusta ver el sol, le dijo Mía a Eddy un día, quieres venir conmigo?
Eddy aceptó con gusto, nadaron juntos a la superficie y admiraron el brillo del sol unos instantes, luego se despidieron.
Eddy no tenía mucho sentido de la realidad, vivía entretenido en una columna de burbujas que se mantenía saliendo de un coral, él se dejaba llevar por las burbujas y cuando cesaban caía sobre el coral donde esperaba a que volvieran a salir las burbujas una y otra y otra vez.
A Mía le gustó mucho ver el sol en compañía de Eddy, así que decidió ir en busca de el, lo encontró en el mismo lugar donde se conocieron, observó que cada vez que las burbujas dejaban de salir Eddy caía al coral y se lastimaba; pensó que si entraba en la columna de burbujas con el lo ayudaría a salir de allí y dejaría de lastimarse, pero sus intentos fueron vanos, revoloteaba en las burbujas con Eddy pero luego caía también en el coral y se lastimaba; Eddy estaba tan encantado jugando con las burbujas que no se daba cuenta de que su cuerpesito estaba sufriendo.
Mía, entristecida por no poder ayudar a Eddy, lo dejó y se fue nadando en otra dirección donde se encontró con Sara.
Sara era un pez dorado muy brillante, sus escamas brillaban con el roce del agua, sus ojos eran de un verde esmeralda impresionante.
Sara también estaba un poco triste por esos días, así que decidieron nadar juntas un rato y hacerse compañía.
Sara había nadado por otros sitios distintos a los que conocía Mía y en algún lugar se había encontrado un resto de coral que parecía una llave.
Un día nadaban las dos cuando se toparon con un gran coral del que salían voces, Sara tomó su llave y colocándola en un rendija del coral pudieron entrar. Adentro había un cardúmen de peces que nadaban en círculos porque así conseguían la felicidad. A Sara y a Mía les pareció fantástica la idea de unirse a ellos ya que ambas estaban tristes y así decidieron nadar un rato en círculos junto a los demás.
Allí Mía conoció a Al, era un pez grande, con rayas azules, sus ojos blancos y brillantes impresionaron a Mía. Al parecía despreocupado y alegre. Cuando conoció a Mía le regaló algunas de sus escamas azules que tanto le gustaban, esperando que Mía las apreciara tanto como él. Nadaron juntos un rato hasta que Mía de tanto nadar en círculos se mareó y vió que la felicidad no estaba dando vueltas en un círculo.
Dónde podría estar la felicidad?, se preguntaba Mía, así que un buen día decidió nadar a un arrecife donde decían que se podía encontrar la felicidad.
Partió Mía hacia el arrecife, nadó sola por varios días hasta que finalmente llegó. AL principio no le pareció muy acogedor el lugar pero pasados unos días conoció a Marcel.
Marcel era un pez espejo, sí, eso mismo, un pez espejo; reflejaba la imagen de quien le interesaba, y por eso cautivaba a todo el que lo conocía y lo miraba. Mía no fue la excepción.
Al verlo Mía observó el azul profundo de sus ojos y la ternura de su rostro reflejada en Marcel y se sintió tan a gusto, finalmente conocía a otro ser igual a ella; eso seguramente era la felicidad.
Con el paso del tiempo Mía seguía visitando a Marcel, a pesar de que estaba lejos, conversaban largas horas y ambos lo pasaban muy bien.
Un buen día, Mía se encontró a otro delfín en el camino, juguetearon un rato y prometieron volver a verse. Mía muy contenta fue a su acostumbrado encuentro con Marcel a decirle que había visto a otro igual a ellos. Marcel al escucharla sintió que perdería a Mía para siempre y se molestó, tanto que por primera vez mostró su imagen real frente a Mía, ya no quería ser el reflejo de ella, se sentía traicionado, ahora era un pez rojo de ojos negros profundos, sus aletas eran filosas y al abrirlas logró lastimar a Mía; al ver esa imagen Mía nadó despavorida y se alejó para siempre del arrecife donde creyó haber encontrado la felicidad.
Muy triste tuvo que aceptar que lo que veía en Marcel era solo una ilusión, en el fondo deseaba verse a si misma y lo había conseguido, ese era su único consuelo.
De regreso Mía encontró nuevamente a Sara, ella con su llave mágica invitó de nuevo a Mía a conocer algo nuevo detrás de alguna puerta, así nadando en cualquier dirección llegaron a un barco hundido.
Sara, con su maestría en el manejo de su llave, abrió una puerta; Mía entró inmediatamente, era realmente sorprendente todo lo que veía, cada espacio del barco era fascinante, eran tantos los detalles que Mía no alcanzaba a comprenderlos todos, eran como mil puertas a otros lugares, cada vez que volvía a un sitio lograba ver cientos de cosas distintas a la vez anterior.
Curioseando por todos los rincones del barco Mía encontró nuevamente al delfín que conoció el que Marcel le mostró su verdadera imagen; esta vez estaba acompañado de un delfín más pequeño.
Estaba realmente feliz, los tres paseaban por todos los espacios del barco, jugaban y reían hasta el cansancio.
Esto quizás se parecía mucho a la felicidad que buscaba Mía.